lunes, 20 de junio de 2011

Sentir a Dios

A Dios Amor
  
Siento a Dios que camina
tan en mí,
con la tarde y con el mar.
Con él nos vamos juntos. Anochece.
Con él anochecemos. Orfandad...

Pero yo siento a Dios.
Y hasta parece que Él me dicta no sé qué buen color.
Como un hospitalario, es bueno y triste;
mustia un dulce desdén de enamorado;
debe dolerle mucho el corazón.

Oh, Dios mío, recién a ti me llego,
hoy que amo tanto en esta tarde; hoy
que en la falsa balanza de unos senos,
mido y lloro una frágil Creación.

Y tú, cuál llorarás... tú, enamorado
de tanto enorme seno girador
.
Yo te consagro, Dios, porque amas tanto;
porque jamás sonríes; porque siempre
debe dolerte mucho el corazón.

(Extraído de Los Heraldos Negros, del poeta César Vallejo)

Es curioso: el presente pasa y pasa, a medida que nos entiendo más.



viernes, 3 de junio de 2011

Intentos de desnudar el amor

¿Qué es el amor? Lo acarician como una necesidad única irremplazable que desplaza razones lógicas. Lo rozan: se dejan dominar por un deseo entronizado. Se aislan y le temen a causa del dolor que se le presupone.
 Yo me desvivo tratando de determinarlo, de encontrar las palabras precisas para encerrar su belleza. Los presentes pasan y con ellos me regocijo por un nuevo destello de lo que podría ser. Todas mis intuiciones me conducen a creer en que quizá tiene un caracter divino y perfecto, que trata de envolver a esta humanidad que busca amar, con la esperanza de ser entendido en toda su infinitud.
Hace no tantos días llegó a mis oídos una preciosa manifestación sobre la pureza del amor.

Carta de amor

Mi amor,
Sólo quiero ser sincero, si me permites
Y no te enojas.
No quiero que la hipocrecía
O la ignorancia del amor te cubran
con vestidos que no te pertenecen
Ni pasan con tu cuerpo.
Tu cuerpo es mi templo
Y no quiero salir del apuro al decirte
Por qué te quiero ni qué me gusta de ti.

Mi amor,
Si me permites, no diré
Que eres la más hermosa del mundo.
Mentiría. Ni diré
Que por ti movería montañas, ni
Atravezaría nadando océanos enteros;
No diré que por ti alcanzaría la luna
A tu mano, no dirpe tales bucles,
Inútiles palabras.
No podría hacer todo eso y me cansa mentir.

Si me permites.
Diría que en ti me encuentro
Y encuentro paz;
Que en tu mirada me pierdo
Y aquella momentánea locura
Me hace disfrutar de la vida.

Si me permites,
Diré que tus ojos despiertan mi ternura
Y mis ansias,
Que tu cuerpo me provoca y adoro
Toda la imperfección que nos envuelve.

Tomado del poemario El instinto de la memoria de Julio Del Valle.