La voz en off del guionista Charlie Kauffman se arremolina en un fondo únicamente negro. “Hay algo en la idea original en mi cabeza…” Rápidamente la creatividad se torna desilusión existencial: “…en mi cabeza calva.” Y de pronto es invadido por una esperanza efímera. Plantea mil y un soluciones, pero todo queda en mera reflexión: es más fácil explicar su infelicidad con una supuesta e irreparable falla en la química cerebral. Se sume nuevamente en la desesperanza. El escritor debe desarrollar necesariamente un íntimo trabajo con su mundo interno para que las historias broten sinceras y exactas. Pero este guionista ha llevado sus abstracciones a un punto tan profundo que ahora está atrapado en una crisis profesional y personal. ¿Qué hacer cuando la genialidad creadora se paraliza, y esta se ha convertido en una necesidad vital?
El Ladrón de Orquídeas, filme del director Spike Jonze, muestra cuán cercana puede ser la ficción literaria y cinematográfica a la realidad. La creación de ficciones es una posibilidad de escape cuando la vida real es rutinaria o insatisfactoria. La imaginación es un poderoso dios que construye mundos alternos ilimitados o fantásticos para deleite del ser humano, que por naturaleza es creador. Y por naturaleza también es admirador: cuando no son un polo opuesto a lo real, estas historias sacian la necesidad de identificación, compañía y toma de conciencia social. Susan Orlean es una escritora sin motivaciones que es cautivada por la pasión que siente el astuto y cómico John Laroche por las fascinantes orquídeas y el riesgo de obtenerlas. Convierte esta historia real en la novela que da nombre a la cinta, revelándose como una apasionada de la pasión.
Dicho desborde captura a su vez a Charlie Kauffman, un guionista recientemente exitoso por el guión de Cómo ser John Malkovich. Reniega de los artificiales y monótonos tópicos (romance, triunfos personales, persecuciones, sexo) que inundan el cine, pero no su vida. Anhela plasmar en un guión la belleza de lo simple y original, oportunidad que le da el adaptar la novela de Orlean: la pasión en sí y las flores son bellísimos temas inexistentes en el sétimo arte. Es de este modo que la creación de historias responde a la necesidad de un altavoz. El arte permite plasmar la belleza de las construcciones del mundo profundamente interno. Es un espacio para que las ideas, y el modo de expresarlas, sean conocidas porque se cree en su valor. En el caso de Kauffman, porque innovan, rompen con los esquemas establecidos y van en contra de la superficialidad que invade la cultura imperante, o los clichés. Necesidad de gritar una nueva dirección, no solo a nivel profesional: también a nivel personal.
El principal recurso es la voz en off, para mostrar los más íntimos deseos y sentimientos de sus personajes,lo cual refuerza la idea del mundo interno del escritor . Las narraciones de extractos de la novela sirven para unir sutilmente a los personajes. La lluvia de ideas es acompañada de imágenes tan diversas y veloces como las divagaciones mentales, y de música puramente instrumental para reforzar la tensión o el dramatismo. Las narraciones minuciosas se unen a filmaciones detallistas para magnificar, por ejemplo, a la orquídea fantasma. El uso de flashbacks (que incluso se remontan al comienzo del mundo en un collage audiovisual) es fundamental, ya que dinamiza la constante narración. El final del filme presenta el paso del tiempo en dos planos en una imagen atractiva: la belleza de lo simple supera a lo superfluo.
El principal recurso es la voz en off, para mostrar los más íntimos deseos y sentimientos de sus personajes,lo cual refuerza la idea del mundo interno del escritor . Las narraciones de extractos de la novela sirven para unir sutilmente a los personajes. La lluvia de ideas es acompañada de imágenes tan diversas y veloces como las divagaciones mentales, y de música puramente instrumental para reforzar la tensión o el dramatismo. Las narraciones minuciosas se unen a filmaciones detallistas para magnificar, por ejemplo, a la orquídea fantasma. El uso de flashbacks (que incluso se remontan al comienzo del mundo en un collage audiovisual) es fundamental, ya que dinamiza la constante narración. El final del filme presenta el paso del tiempo en dos planos en una imagen atractiva: la belleza de lo simple supera a lo superfluo.
El personaje clave para el proceso de creación del guión es el gemelo de Kauffman, Donald. Su personalidad totalmente opuesta (práctica, despreocupada, optimista) sumada al hecho de que ambos son guionistas genera una competencia implícita entre la efectividad y la libertad en la creación. Donald escribe guiándose de los principios efectivos de McKee, ya que le asegurarán el éxito en un cine que busca solo entretener y ser fácilmente digerido. En cambio, para Charlie “un guionista debe intentar siempre algo nuevo: escribir es viajar a lo desconocido.” La industria te encasilla en un solo género, limitando la creación artística pura y original. Sin embargo, la multiplicidad de direcciones y la obsesiva búsqueda de fidelidad a la novela son sus nuevos límites. Es McKee quien remueve al deprimido Kauffman e impulsa el cambio a una actitud valiente.
Este cambio le da un giro al filme y lo divide. Se inician las lecciones existenciales, persecuciones con armas, y escenas dramáticas y fatales, que curiosamente es lo que se criticó en la primera parte. Charles recurre al apoyo de Donald, y juntos descubren que Orleans sigue viviendo la ficción de su obra. La orquídea no le brinda una pasión propia, pero sí una droga bajo cuyo efecto se refuerza una peligrosa relación sexual y sentimental con Laroche. Esta adicción es una vana ilusión que se rompe con el encuentro de los tres protagonistas y conlleva a muertes conmovedoras. Susan pierde a su amado y al mundo alterno con el que quiso escapar de la tristeza. El alto nivel de imaginación de Charlie conlleva a creer que Donald es producto de ella, puesto que culmina su misión de incentivarlo y muere. “Uno es lo que ama, no lo que le ama” lo colma de seguridad. El que trate de revivir al ser que ama cantándole Happy Together revela a un hombre que sale del mundo interno para amar. Charlie, atreviéndose a besar la mujer que ama, descubre el poder que tienen las relaciones en la realidad para fundamentar y enriquecer la creación de ficciones.