No lo suficiente.
Formas etéreas.
Eternamente etéreas.
Eternamente irrealidad.
Lineas que trazan tu imperfección. Nuestra imperfección. Caminas a mi lado. Los números cambian ferozmente, velozmente, tras los dos puntos. Estamos cerca a la realidad. Y no es ningún deván.
No tomes mi mano. No insistas. No te deslices en mí. Mis fragmentos se deslizan por ti, sin que quieras y que me de cuenta. El tiempo no sobra ni se excede. No permitas que lo diga. No lo digas.
Se siente como en los campos de fresa. Es un trance. No es un trance.Se siente como si fuera real. Nunca una sonrisa tan sincera. Nunca un querer tan puro. Nunca tan viva. Soy feliz. Sí, aquí sabe a realidad. Soy Julia, un placer.
Placer como un fin denegado. George Harrison, hijo de las circunstancias. Yo no elegí no percibir bien. Pero sí elegí amar o no. No soy hija de la puta suerte. No soy hija de la bondad humana endiosada. Pocas certezas. Soy la total responsable de la tuya. Cierro mis ojos. Cierras mis ojos. Acallar al grito con uno pensado.
Quién me va a quitar cada pedazo tuyo¿? Quién me quita el placer nuestro¿? Me regodeo en esa felicidad. Tacho al concepto de "efímero". Amor líquido. No. Nadie. Tiré al tacho la evidencia material. Postmodernidad: evidencia virtual. Acaricio el puñado de arena que me das. Maldigo cada partícula que resbala. Mira: como estoy echada, unas cuantas caen sobre mi pecho.
Y esas cuantas cantan. Suenan. Se dejan oír.