A ti, mon non-amour.
Increíble, ¿no? Todo se fue a la mierda. No encuentro otro modo de decirlo, y es lamentable, porque sabes que detesto escribir frases gastadas. O quizá no es que sea increíble. Es más, sí es muy creíble: es un absurdo total esperar algo que, como tú dijiste, no va a cambiar. Y listo, mi cabeza entiende que no me merecía eso, no me hacía nada bien. No puedo seguir desgastando mi tiempo, mis ansias y todo lo que incluía el quererte, porque nada es eterno y tengo que seguir con mi vida. Y le robé la frase al hijo de Cerati: No es soberbia, es amor. Poder decir adiós es crecer. Simplemente, fue la vida.
Con todo eso, admito que aún no puedo cerrar con punto lo que ya se ha terminado hace mucho.Hoy releí, por última vez (porque ya los borré), unos correos que nos mandamos cuando todo empezó. Dijiste: “Después de todo tenemos 4 años por delante…Igual nada cambiará.” Y respondí: “…sé que siempre te voy a querer de todos modos. Creo que siempre va a ser lo mismo.” Qué tal seguridad. Qué tal cambio, ¿no? La incredulidad de ese momento era por felicidad, por la etérea casualidad de tenernos, por querer lo mismo cuando antes nos pareció algo remoto. Y de una incredulidad pasamos a otra muy diferente: la que me deja con la desazón de no entender, de no querer a pesar de deber, de negar totalmente que pasó, de no aceptar totalmente que no pasará.
¿Qué hice? ¿Qué no hicimos? ¿Era tan difícil, como para que la situación le gane arrolladoramente a la intención? ¿Era miedo? ¿Los míos? ¿Los tuyos? ¿Qué no fue suficiente? ¿Nos importaba no herir a la gente? ¿Nosotros importábamos menos? ¿Lo que sentimos era menos que el qué dirán? ¿Lo que sentimos en realidad nunca fue lo que parecía? Nada va a cambiar. ¿Dónde quedó eso? ¿Quizá algo te cambió los planes? ¿Pude hacer algo? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Las excusas, las tuyas y las mías, son ciertas? ¿Cómo podría estar segura? ¿Cómo es posible que, mientras yo me haga estas y otras preguntas y tenga más de una respuesta para cada una, sea posible que tú ya hayas sentido el punto final hace mucho? ¿Por qué mierda yo no lo siento, si ya tomé una decisión?
La última vez que nos vimos, cometí un error mínimo, pero curioso: ya te había dicho que quería alejarme de ti por un buen tiempo, y sin embargo, seguía contigo. Es curioso, porque tenía otras opciones si es que realmente decidía cortarte de mi vida. Ese día, aunque no lo creas, tenía la maldita esperanza de que quisieras intentar de nuevo. De que me hicieras cambiar de opinión por segunda vez. Pero viniste con tus excusas/razones listas, algunas prefabricadas (todo el mundo las usa). Todas ellas apuntaban al implícito al que tanto temí siempre. Me había costado/cuesta mucho asimilar algo que era más evidente que el ego de los Beatles: ya no me necesitabas más.
Todo esto me parece conocido. Me recuerda a “S”, a lo que sentí por él, a las miles de preguntas que tenía en la cabeza cuando se fue sin decir nada. Nunca te conté la historia completa, pero te puedo contar el final. ¿Recuerdas que te dije que lo estaba buscando? Apareció hace poco:
Him: Necesito hablar contigo.
She: BROOER, apareciste de la nada! Te he estado buscando para devolverte tu libro!
Him: Quédatelo, no te preocupes. Pero no creo que solo por eso me hayas buscado.
She: Obvio que sí. Tú de qué quieres hablarme?
Him: Eso también es obvio. Quiero pedirte perdón.
She: Ay, por favor, eso fue hace miles! Hace rato ya te perdoné, ni te preocupes.
Him: Tú dijiste que te hice cambiar…
She: Me enamoré de ti. Ya no te veía como un objeto, además de eso, te quería. Yo sabía que tú tenías una buena razón para irte, y si quizá no entendí en ese momento, era porque era chibola poco madura, pues.
Him: Yo me enamoré de ella. Y ahora ella y mi bebé son lo más importante en mi vida. Y después de Katia (una enamorada que se murió y que lo inspira), tú para mí eres importante. Y…te quiero.
She: Gracias, en verdad! Yo ya te perdoné. Todo te va a ir genial! Cualquier cosa, a mi mail.
Him: No lo necesitaré, no te voy a hablar más, así lo he decidido. Hasta siempre, Patty.
She: BROOER, apareciste de la nada! Te he estado buscando para devolverte tu libro!
Him: Quédatelo, no te preocupes. Pero no creo que solo por eso me hayas buscado.
She: Obvio que sí. Tú de qué quieres hablarme?
Him: Eso también es obvio. Quiero pedirte perdón.
She: Ay, por favor, eso fue hace miles! Hace rato ya te perdoné, ni te preocupes.
Him: Tú dijiste que te hice cambiar…
She: Me enamoré de ti. Ya no te veía como un objeto, además de eso, te quería. Yo sabía que tú tenías una buena razón para irte, y si quizá no entendí en ese momento, era porque era chibola poco madura, pues.
Him: Yo me enamoré de ella. Y ahora ella y mi bebé son lo más importante en mi vida. Y después de Katia (una enamorada que se murió y que lo inspira), tú para mí eres importante. Y…te quiero.
She: Gracias, en verdad! Yo ya te perdoné. Todo te va a ir genial! Cualquier cosa, a mi mail.
Him: No lo necesitaré, no te voy a hablar más, así lo he decidido. Hasta siempre, Patty.
Ese día se casaba. Y por fin podía poner punto a todo eso. La verdad es que yo tampoco quería hablar/verlo por nada. Lo de arriba no es todo. Tengo miedo porque él sabe cosas mías, me puede manipular, es obsesivo. Un día después me volvió a mandar inbox, insistiéndome: “Te necesito, no me falles, por favor, necesito distraerme” Anteayer me lo encontré en Miraflores, y me llamó, pero me fuí: prefiero cortarla ahí; por lo que sabe, me puede herir. No sabes cuántas ganas tengo de cerrar todo aquello.
Y más ganas tengo aún de cerrar esto. Si te escribo es para decirte que lo que siento hoy se rinde. Esta es la última vez que te cuento algo mío. Me preguntaste, quizá por convencionalismo, si podíamos ser amigos. Entérate: para mí nunca fuiste un amigo. No podía verte así, así que entenderás ahora porqué quiero alejarme. Tú también hiciste un cambio en mí. Por primera vez he querido a un chico por él mismo: gracias. Termino con la canción con que inició la carta con la que todo empezó.“Don’t be scared, you’ll never change what’s been and gone”. Hay cosas que sí cambian, cosas que necesitamos cambiar. Pero la esencia, lo que somos, lo que ha sido y será nunca cambiará. Espero que los miedos se rindan y nos dejen crecer. Y con tiempo y paciencia te llegaré a querer como el amigo que quieres ser. Para entonces, el “Baby, It´s you” será un “Baby, It was you”.